Historia

Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Los Padres Redentoristas en Barranquilla

Año del señor 1928. Dios que tiene en sus manos los hilos de la historia del mundo, sique su trama misteriosa providencial. En los primeros meses de este año, corre por Venezuela el temor de persecución contra la Iglesia y de modo particular contra el clero extranjero. He aquí la ocasión en el plan divino; el P. Gregorio Arbloa, viceprovincial de Caracas, la aprovecha para escribir a varios prelados de Colombia, en solicitud de una diócesis. El primero en contestarle en Monseñor Pedro Adán Brioschi, Arzobispo que en Cartagena no le parecía bien la fundación por ser ciudad relativamente pequeña y tener ya varias comunidades de religiosos, pero en Barranquilla, porque ahí vivía su Vicario General y con él nos podíamos entender.

El dicho Vicario era nada menos que Monseñor Carlos Valiente, otra alma de Dios y apostol de toda obra de caridad en Barranquilla y para quien los padres redentoristas conservarán simpre el recuerdo más vivo y sincero reconocimiento.

A él escribe el Padre Arbeloa. Pronto recibe de Monseñor Valiente la contestación favorable de que la comunidad redentorista sería bien recibida en Barranquilla y le adelanta algunas propuestas.

A fines de Diciembre del mismo año, de paso por Barranquilla, pudo el Vice-Provincial de Caracas el P. Arbeloa hablar sobre l asunto con el Vicario y darse cuenta de la primera oferta: una iglesia que nos construiría y, adosada a ella, la casa de la comunidad.

La fundación, como podía entonces apreciarse, comenzaría pues, en un barrio nuevo, todavía despoblado. Cerca se levantaba el aristocrático barrio del Prado.

El Padre Arbeloa se despide de Moseñor Carlos Valiente diciéndole que le comunicaría a su provincial y en un caso de ser aceptada la fundación por los Superiores Mayores, ya les anunciaría con anticipación la llegada de los padres.

Comunicó en efecto el Padre Arbeloa, todo lo sucedido en la visita a Barranquilla al Padre Provincial (de la provincia española) indicándole a su vez que ya le avisaría, cuando estuviera todo listo para el envío de los padre, y que, para los principios, bastaba con dos Padres y un Hermano Coadjuntor.

Llega el año 1929. en los primeros 9 meses Moseñor Valiente se empeña en adelantar los trabajos para la construcción del templo y la casa de la comunidad. Sólo en septiembre comienza a echar los cimientos de la casa.

Por esa misma época no se sabe si hubo poca comunicación, retraso en las cartas, falta de precisión en los términos al respecto no dice nada la crónica. En todo caso, sorpresivamente el Padre Arbeloa recibe una carta del Padre provincial en la que le comunica que a sus principios de este mismo mes de septiembre salían tres padres y dos hermanos para la fundación de Barranquilla. Afanado y apurado el Padre Arbeloa escribe a Monseñor Valiente para anunciarle la pronta llegada de los padres, poniendo en medio de todo, la confianza en Dios.

El aviso decía: el día 6 de Septiembre del presente año, salen de España con destino a la fundación en Barranquilla los Reverendos Padres Andrés Santiago, como superior, y Esteban Cordero e Ilde-fonso Carballeda y los hermanos coadjuntores Zacarías e Ilde-fonso. A Puerto Colombia llegan el 2 de Octubre. Cogen un tren que los conduce hasta Barranquilla y en la estaciónlos espera lleno de atención, amabilidad y cariño, Monseñor Valiente. Despúes de algunas diligencias de aduana los conducen, a lo que va a ser por cuatro meses, su morada provisional amueblada con sencillez y pobreza verdaderamente religiosa. Se halla la casita en la calle 66 con carrera 47, una cuadra de la actual.

La primera noche, un calor sofocante… Mosquitos… salpullido… imposible beber de aquella agua…

El 3 de Octubre celebran los padres Andrés Santiago, Esteban Cordero e Ilde-fonso Carballeda, las primeras misas. ¿Como les fué?. No sabemos si el cronista exagera, pero en los archivos figura que por más que los hermanos dieran unos buenos y fuertes repiques con las dos campanas, la asistencia ese día no pasó ese primer día de una mujer y un perro. Los padres y los hermandos no se desaniman sino que al contrario, cada día trabajan con valor y entusiasmo, convencidos de que el Señor tiene qu bendecir sus trabajos.

El estado de la capilla no era el mejor. Esta capilla de madera y cubierta con planchas de zinc, seria el relicario venerado para la ce1ebración de los sacramentos, para las oraciones, las novenas, celebración del culto divino, tenía una mesa sencilla con unos cartones por los lados y servía de mesa del altar. Alli los hijos del gran devoto de Jesús Sacramentado y de la Virgen María, San Alfonso María de Ligorio, inaguraban su ministerio en estas queridas tierras.

El ambiente en el que se desarrollo la accion de los nuevos apostoles de la Palabra no era el mejor. EI censo que se realizó en 1928 en Barranquilla dio ciento treinta y ocho mil habitantes. Era una ciudad que vivia del comercio y de la industria. Esa vida era la que marcaba el compas de los negocios. Cuando llegaron los Misioneros Redentoristas, Colombia atravesaba por una gran crisis económica y en Barranquilla se notaba mas que en otras ciudades.

A la llegada de los redentoristas, ya tenian presencia otras Comunidades Religiosas como los PP. Agustinos, Capuchinos, Salesianos, Jesuitas y Claretianos. Tambien algunas comunidades religiosas femeninas como las Hermanas de la Presentación, las Terciarias Capuchinas, Religiosas del Buen Pastor, las Salesianas y las Hermanitas de los Pobres de San Pedro Claver.

Barraquilla ha crecido desde entonces y mucho ha prosperado. Las actividades espirituales se han multiplicado bajo el cui dado y vigilancia de sus prelados; la abnegación y sacrificio del clero secular y el empeño tenaz y bienhechora influencia de las comunidades religiosas. Siguiendo con el hilo de la crónica, en los dos primeros meses no estaba del todo claro el horizonte de la fundación de los misioneros redentoristas: no faltaron dificultades y pruebas pero todos con el favor de Dios se fueron solucionando. Eran tantas las dificultades, que algunos cronistas presentan a la primera comunidad redentorista de Barraquilla dispuesta a viajar a Bogotá donde Mons. Perdomo les daba todas las facilidades para fundar en Bogota. Pero a finales de noviembre Mons. Valiente escribe al padre Vice-provincial Gregorio Arbeloa, sobre la autorizacion de la fundación en Barranquilla. En la carta le informaba sobre la presencia de Mons. Brioschi Arzobispo de Cartagena para el mes de enero de 1930.

A principios de enero llego el P. Arbeloa de Caracas y a mediados de enero con la presencia de Mons. Brioschi, formalizaron el acta de la Fundacion de la comunidad redentorista en la capital del Atlantico.

“Nos, el Dr. D. Pedro Adan Brioschi, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de Cartagena (Colombia).

Considerando

  1. Que habiendonos suplicado el R.P. Superior de los PP. Redentoristas de Venezuela y Colombia Ie permitamos fundar una Casa Religiosa de su Instituto, en la ciudad de Barranquilla, de nuestra Arquidiócesis;
  2. Que la Arquidiócesis, a Nos encomendada, necesita Sacerdotes Misioneros que, además de ejercer el ministerio en la ciudad e Iglesia que se les confíe, se ocupen principalmente en dar misiones en las Parroquias y en sus campos y aldeas;

Acordamos, de conformidad con las facultades que el Derecho nos concede y a tenor del c. 497, permitir y autorizar a los RR. PP. Redentoristas la Fundación de una Cas a Religiosa en la ciudad de Barranquilla, perteneciente a nuestro Arzobispado, y le señalamos y le cedemos para ello… la Iglesia que se ha comenzado a levantar en el lugar de dicha ciudad, llamado Barrio de Boston, la cual se llamara de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, juntamente con la casa que se ha de levantar en ese mismo lugar y adosada a la Iglesia.

Reconocemos ya desde ahora a los Padres Redentoristas… y les damos todos los derechos y prerrogativas que, a tenor de los sagrados canones, los asisten… quedando desde esta fecha bajo su autoridad cuanto con ese templo se relacione.

Los Padres Redentoristas se dedicaran en la antedicha Iglesia del Perpetuo Socorro al culto, predicación y administración de los Sacramentos… Los Padres Redentoristas irán a donde quiera sean llamados para dar Misiones y santos Ejercicios, predicar en cualesquiera otras circunstancias y prestar ayuda a los Párrocos, siempre que a juicio de su Superior sea posible y prudente dentro de su santa Regla…

Dado en Barranquilla, a 10s veinte días del mes de Enero de mil novecientos treinta, en la Santa Visita Pastoral, y refrendado con el sello de la Vicaria General.” (Siguen las firmas del Sr. Arzobispo y del Visitador de los Padres Redentoristas, P. Gregorio Arbeloa).

Al inicio de este mismo año de 1930, los padres pasan de su residencia primera, a la casita, que a su llegada comenzaba a abrir sus cimientos al lado de la Capilla. Era de necesidad para cuidar y atender debidamente el culto.

Comienza nuevo aumento de culto. La encantadora devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro crece mas y mas cada día. La Virgen atrae con la compasión de su irresistible mirada almas y corazones devotos y los coloca a sus plantas. Poco a poco la devoción se fue extendiendo por toda la ciudad de Barranquilla. Por primera vez en honor a la Virgen, se celebra el mes de mayo y se prepara con extraordinaria solemnidad su novena de junio. El día 7 de septiembre llega procedente de Caracas el P. Andrés Álvarez, como superior. Su preocupación fue, abrir cuanto antes al culto, la nueva Iglesia del Perpetuo Socorro. En consulta con la archicofradía y llegando a un común acuerdo escogen la fecha del 12 de octubre. Se hace una intensa propaganda por toda la ciudad.

Acercándose la fecha prefijada, se comienza en la capilla la novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que el12 de octubre continuaría en el nuevo templo. La ceremonia empieza a las nueve de la mañana con la presencia de Monseñor Carlos Valiente, que según las crónicas fue uno de los que más gozó en esa fecha. Bendice con gran solemnidad el nuevo templo del Perpetuo Socorro. Luego la solemne misa que preside Monseñor Pedro María Revollo. Con la bendición del templo, toman realce los cultos. Después viene el duro trabajo para los tres padres. Tienen que atender, los trabajos de dentro y los trabajos de fuera. Además del trabajo en las Iglesias, se ven obligados a aceptar capellanías. A nivel de pastoral interna los padres atienden confesiones novenas, catecismo y ejercicios espirituales. Trabajan incansablemente por la causa del Reino. Comprendieron que la medida de la entrega y del amor es el amar sin medida y entregarse como el Maestro de Maestros, al sacrificio y a la abnegación haciendo 10 que El dijo “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena noticia a todas las Gentes”

Esta corta pero significante recopilación de datos sobre la llegada de los Misioneros Redentoristas a Barranquilla, nos lleva a evocar, en estos ó0 años de vida parroquial, gratos recuerdos sobre el inicio de esta obra misionera y evangelizadora que ha tenido desde entonces la comunidad redentorista.

El camino se inició con una rigurosa observación de la Arquidiócesis…